2009/07/11

Literatura, ¿para qué?


No me acuerdo de la Primera Guerra Mundial pero la leí hace tiempo.
No me acuerdo de mi primer viaje a Acapulco pero sí de haber leído Crónica de una muerte anunciada en la vieja carretera interminable.
No me acuerdo de ninguna mujer de principios de siglo que no sea Margarita.
No me acuerdo de qué color era el sillón en el que escuché caer el hacha de Raskólnikov. Un sonido apagado que aún corta en mis oídos.
No me acuerdo de ningún cacique mexicano que no se parezca a Pedro Páramo.
No me acuerdo de ninguna cuerda que no haya ahorcado a un inocente.
No me acuerdo de cien años a menos que estén tan apretados.
No me acuerdo de ninguna fuga que no haya sido interminable.
No me acuerdo ya de mis amigos, mejor me acuerdo de Dunois, Billard y el señor Lacaze.
No me acuerdo de haber olido nunca un cadáver, sé que huele a podredumbre, a leche fermentada, al elixir de las hienas.
No me acuerdo de haber entrado en un panteón sino era en busca de Balzac, Cioran, Duras.
No me acuerdo de más tristes tigres que de tres.
No me acuerdo de ningún lunes que no sea aquel en que se inició la eternidad.
No me acuerdo de haber querido ir a África hasta que se volvió una cuestión personal. No me acuerdo qué gritaban en la calle mientras Bartleby se negaba nuevamente a hacerlo.
No me acuerdo de la metempsicosis aunque sé que puede llegarse a ella enlazando una jarcia.
No me acuerdo de la Caja de Pandora pero sí de la idiotez de Epimeteo.
No me acuerdo de ninguna tentación que no nazca del amor por el fracaso.
No me acuerdo de ningún silencio que no esconda un ruido de fondo.
No me acuerdo qué estaba comiendo mientras cortaban la cabeza a Damasceno.
No me acuerdo de 1984 aunque recuerdo 1984.
No me acuerdo de ninguna vida que no sea minúscula.
No me acuerdo de un viaje mejor que del que lleva de la cama al escritorio.
No me acuerdo de un calor tan sofocante como el capaz de derretir un par de alas en el aire.
No me acuerdo del lugar en que se encuentra el Mississippi, me acuerdo de que ruge como mil fierros chocando.
No me acuerdo de mejor comedia que la nuestra.
No me acuerdo de París más que de noche.
No me acuerdo de ningún viejo que no sea un pobre Rey Lear.
No me acuerdo de haber oído insultos que los que repite siempre Parra.
No me acuerdo de ninguna infancia apacible.
No me acuerdo de haber visto una serpiente que no se alimentara de elefantes.
No me acuerdo del frío de la nieve, sí del riesgo de no atinar a encender unos cerillos.
No me acuerdo de haber estado en presencia de un oso y aún me aterra el filo de sus garras.
No me acuerdo de haber despertado con la nota de una mujer en la almohada pero Carlota me dejó una nota que decía: Volveré al mediodía. Y después de su inicial: O quizá más tarde.
No me acuerdo de haber visto los colores hasta haber leído Para siempre.
No me acuerdo de haberme asomado al agujero hasta que encontré a mi Alicia en su caída.

Emiliano Monge

2009/07/10

Cosas mías


O meu amor
Cristina Branco

No, no me he enamorado. Esta canción llegó a mí hace algunos años y sigue gustándome tanto como entonces, muchísimo. El pensamiento que me ha llevado hasta aquí ha sido simplemente esos regalos que recibo, no voy a negarlo, bastante a menudo como muestras de cariño. Hoy me han regalado tb alguna cosa, todas importantes. Entre ellas ha habido 1 paseo por 1 jardín con muchos rincones, 1 ratito en 1 banco hablando de... plantas!, 1 cigarro a medias...

Puro teatro


I dreamed a dream
Susan Boyle



He seguido con cierta simpatía el caso de Susan Boyle, esa señorita poco agraciada y con voz celestial. Por supuesto, nunca me creí la milonga de que los responsables del programa que la descubrió desconocieran el prodigio que atesoraba su garganta. He visto (como millones de personas en todo el mundo) su vídeo en YouTube. Pude observar por tanto cómo, antes de empezar su interpretación, los miembros del jurado la trataban de modo paternalista e incluso faltón. Vi luego cómo, a medida que desgranaba su canto, aquellos tres individuos parecían caerse del caballo, como Saulo camino de Damasco, y quedaban en éxtasis ante su portentosa voz. Vi también cómo Susan, a pesar de sus escasas luces, representaba a la perfección el papel que sin duda le habían indicado los responsables del programa. Esto es, primero fingir que estaba muy nerviosa y que no acusaba siquiera la mofa de la que era víctima antes de empezar a cantar. Y luego, una vez que había encandilado a todos con su ‘inesperado’ y bellísimo chorro de voz, fingir también ella, con el preceptivo «Oh my God, oh my God!», que la aprobación del jurado la llenaba de turbación. En este mundo mediático en el que vivimos, todo el mundo finge. Fingen los personajes públicos, ya sean mandatarios o actores que, por ejemplo, para dar una imagen de felicidad conyugal se empeñan en prodigarse en público tantos besitos, cucamonas y arrumacos que dan ganas de decirles: «Oigan, puesto que viven juntos ¿por qué no se vienen besados de casa y nos dejan de dar la paliza con su felicidad prefabricada?». Fingen también los que sufren, como por ejemplo los tontainas que van a los programas de telerrealidad a contar sus penas y hacen de su dolor un show. Fingen los políticos, también los periodistas y, por fingir, finge hasta el telespectador, que se traga todo ese teatro barato porque es más divertido pensar que son verdad las boludeces que nos venden los medios de comunicación. Lo único que espero es que la gente sea consciente de que lo que ve y oye es puro teatro porque, a mi modo de ver, lo más peligroso de todas las trolas que tenemos que digerir a diario es que llegue un momento en que no sepamos distinguir entre la verdad y la mentira.

Yo tenía la esperanza de que las generaciones posteriores a la mía fueran menos crédulas. Pensaba que nosotros –los que hemos crecido pensando que una cosa es cierta ‘porque lo dice el periódico’ y que la televisión es una ventana indiscreta, pero al mismo tiempo veraz, a la que uno se asoma para observar la vida– jugábamos con desventaja respecto de ellos. Al fin y al cabo, siempre resulta difícil desprogramar de nuestro cerebro lo que está de algún modo grabado ahí. Sin embargo, los jóvenes que han crecido presenciando tanta impostura deberían –creía yo– saber que se cuentan más mentiras que verdades y que lo que uno ve con sus propios ojos no es necesariamente cierto. Y, sin embargo, no es así. No lo es porque la tele sobredimensiona todo de modo que lo bueno es siempre buenísimo y lo malo, malísimo; los tontos, tontísimos y los listos, listísimos. En otras palabras, lo que se pierde son los matices, los detalles, los claroscuros. Y son éstos los que verdaderamente describen la realidad, los que distinguen una persona de otra y los que hacen que este maravilloso mundo sea a la vez tan rico y complejo. Por eso pienso que sería una buena idea que en los colegios se les enseñara a los chicos no sólo a estudiar la realidad, sino también a desconfiar de ella. Aprender que no todo lo que parece es y que la realidad es mucho más complicada que la que se representa en los medios de comunicación. Porque éstos han ‘ficcionalizado’ la realidad hasta convertirla en una caricatura, en una parodia, en una barraca de feria con su galería de frikis y monstruos. Algunos de ellos, voluntarios; otros, en cambio, como la pobre Susan Boyle, utilizados tan sólo para alimentar a ese verdadero y único monstruo insaciable de nuestros días que es el morbo y la curiosidad malsana.

Carmen Posadas

2009/07/08

Vivoquinha


Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, altares.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, la lengua, los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hasta siempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes sin nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobres exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.

Más de cien mentiras
Joaquín Sabina

Hoy, en algún momento, he leído la nota de alguien dejada en no importa qué lugar ni por qué motivo. Al releer la letra mientras escucho la canción y recordar lo que no volverá... pues sonrío. En donde yo vivo, a la letra, se le llama "verdades como puños".

Hay quién prefiere ver su vida como 1 larguísimo encefalograma plano donde todo es lo mismo, otros subimos y bajamos varias veces al día, según sople el viento o lo que sea... y lo vemos, lo vivimos y lo aceptamos muchas veces pq no queda otra o, pq quizás, en los momentos no tan buenos siempre surge el recuerdo de 1 momento pasado que demuestra que no todo son penurias y que si existe algo que vale la pena, aunque solo sea el sueño de que la felicidad es 1 instante bueno vestido de cualquier manera que vuelve para sorprendernos si sabemos esperar.

Ja, må du leva uti hundrade år!



(Algo así como ojalá vivas mas de 100 años) Felicidades se dice grattis, a no confundir con gratis que significa lo mismo que en castellano.

Befriad significa liberado/a. Acabo de llegar a casa, la hora... la de publicación, 1 barbaridad de tarde sobre todo si se piensa que mañana trabajo. Mi excusa es que le he pillado gustillo a las terrazas y los picos pardos, pq lo del café y la charla ya viene de viejo.

Puff, siento 1 montón el error cometido, pq lo fue, creí haberlo rechazado y se me coló, fue sin querer, te lo prometo. Menos mal que se me ha dado x mirar el mail, que si no te quedas ahí hasta mañana y yo tan pancha.


Me encanta Pippi. Mi regalo de cumple, espero que te guste. La traducción es literal, como ves, tendrás que seguir el vídeo al mismo tiempo.



- Oooh qué bien estamos, me parece que nuuunca querré irme a casa.

- Yo tampoco... nooo pero... ¿donde está la barca?

- La barca Pippi, ¿donde está la barca?

- Desaparecida.

- ¿Pero como vamos ahora a salir de aquí?

- Cuando uno está en una isla desierta, pues uno quiere quedarse allí por lo menos durante 7 años.

- ¿7 años?

- Piensa en si nuuunca podemos volver a casa...

- Shafffsss! siempre podemos mandar un mensaje en una botella.

- ¿Mensaje en una botella?

- Cagüendiez (aunque me gusta más *Fyfabian) menudos piratas que no saben qué es un mensaje en una botella!!!

- Eso del mensaje en una botella está chupado, uno solo escribe una nota y luego la mete en una botella y después tira la botella al mar y más tarde hay alguien que encuentra la botella y entonces lee la nota y viene a salvarlo a uno.

- ¿Qué puedo escribir?

- Escribe esto: "sin snus durante 2 días estamos aquí abandonados en esta isla".

- Eso no lo puedo escribir, no es verdad. No puedo poner "sin snus".

- ¿Ay no? ¿tienes snus?

- Ñeee.

- ¿Tiene Annika algún snus?

- Claro que no.

- ¿Tengo yo snus entonces?

- Ñeeé es posible, pero es que nosotros no usamos snus.

- Eso es lo que te he estado diciendo todo el tiempo que pongas, que sin snus durante dos días.

- Pero si escribo eso, la gente se va a creer que yo uso snus.

- A ver Tommy, contéstame a 1 cosa, ¿qué personas son las que suelen no tener snus, las que lo usan o las que no lo usan?

- Las que no lo usan, claro está.

- ¿Entonces por qué das la lata? Escribe lo que te digo, sin snus durante 2 días estamos aquí abandonados en esta isla...

Aclaración: Snus es derivado del tabaco que se consume colocándose debajo del labio durante largo períodos de tiempo. Es una forma de tabaco mascado que no requiere escupir. Snus se consume principalmente en Suecia y Noruega y su venta está prohibida en todos los estados de la Unión Europea, con la excepción de Suecia.

* Por cierto Fabian o Fabbe era el bisabuelo de Pippi, pirata de profesión. "Fyfabian" sería algo así como "Por Fabian"

2009/07/07

Hay desafinos y desafinos... cuestión de ritmo



Que en el pecho de los desafinados tb late 1 corazón!

;)

2009/07/06

La golondrina
Ainhoa Arteta

Nada de tristezas aunque la canción lo sea. Empezó a sonar el sábado al mediodía estando yo sentada en 1 terraza al sol disfrutando de la compañía de 1 par de amigos y... 1 caña! Increíble pero cierto, hay ocasiones en las que no bebo café. Ya, puede no parecer la música más apropiada para 1 momento así, me pareció preciosa.

Tiempo


Me parece a mí que para el verano que viene me compraré 1 agenda más pequeña. Me he pasado 1 poco con la de este año.

A ver si esta noche tengo 1 ratito.

Besos y no os publico pq si no me pierdo y seguro que dejo algo sin responder.

Antes de que se me olvide decirlo, sois increíbles!!!


Mañana sigo.

2009/07/01

Regalo de hoy

Adelanto: pesa 1 güebo... y yo que tengo aparcado "Un mundo sin fin" x el mismo motivo.

No gano para bolsos grandes, acaban con las asas destrozadas.


Actualizo:

He conseguido "La catedral del mar" de Ildefonso Falcones y "Angeles y demonios" de Dan Brown pq tengo el presentimiento de que me gustará mucho más leerlo que lo que me gustó la película (demasiado obvia)... He conseguido la trilogía de Stieg Larsson en sueco, se la debo a 1 de mis retoños que se encuentra x aquellos lares, me ha llamado hace 1 ratito para decírmelo.

Y yo sin tiempo para leer...

Mismamente yo

Peñita, estas prisas acabarán algún día. Todo sigue fenomenal y muy lleno.

Besos